s al mismo tiempo y aprender de ellas? ahora leo «Trilogía cosmica» (C. S. Lewis), me ha apartado un poco de este estado de soledad.Vacaciones
s al mismo tiempo y aprender de ellas? ahora leo «Trilogía cosmica» (C. S. Lewis), me ha apartado un poco de este estado de soledad.¡Vamos a la marcha!
Eran las ocho a.m. ya despertaba en sábado, por suerte ese día no tendría clases, aún no sabía si podría ir, pues tenía labores que hacer, pero al final hice lo que tenía q ue hacer, pedí permiso a mi madre para salir (Le dije que saldría al cine, y planeaba hacer eso después de la marcha). La noche anterior charlaba con mi vecinito (Un chico de ambiente, un vecino, un gran amigo) y decidimos ir juntos.
Todo listo, mi vecino tardó en salir de su casa, (Curiosamente usaba una playera verde como la mía, parecía que íbamos uniformados), tomamos dos autobuses y un taxi para llegar. La avenida Juárez se llenaba de gente con banderas de colores, a lo lejos se veían los carros alegóricos con jóvenes vestidos con alas, muy poca ropa, las cantantes de un club gay con plumas de color negro y rojo, una vista colorida. Compramos una banderas y nos unimos a la marcha, ![]()
«No que no, si que si, ya volvimos a salir» gritábamos, la gente de al rededor nos veía extraño, unos sonreían, unos con el pulgar arriba en muestra de apoyo, se veían personas mayores muy serias, un tanto enojados, las personas con auto que iban en sentido contrario hacían sonar sus máquinas, los travestís, chicos de la mano, las banderas gigantes, era todo tan liberador, y es que al principio tenia miedo, pero todo cambió, brincaba al ritmo del grito «El que no brinque es buga»
Pensé que Mildredd no iría, pero la encontré al final del arcoiris (De hecho era una bandera enorme), junto a su primo, tomados de la mano brincamos, y marchamos por el centro de la ciudad. «No hay libertad sexual, no hay libertad política»
Vi a tantos amigos, entre ellos Ambar y Kuma, su novia. La pensa, cámaras, algunos compañeros del colegio, y gritábamos «El pueblo c
onsciente se une al contingente»
Llegamos así al zócalo de la ciudad, corriendo junto a la gran bandera, orgullosos,con mucho público heterosexual.
Ya en el zócalo el acto cívico, lectura de demandas, y show de cantantes, entrega de reconocimientos a figuras de ambiente lgbt, de ahí, todos a la Mariposa!
Creo que esto sirvió, muchos se dieron cuenta de que «No somos cinco, no somos diez (Pinche gobierno, cuentanos bien)», espero con mucha ansia el próximo año.
El armario: sólo para mis trebejos
Fue difícil, tal vez no tanto, tal vez unos ya se la olían, a unos les moví el piso, pero ya es oficial, el armario: sólo para mis trebejos.
Viéndolo desde el punto de vista del cual miro ahora no era tan necesario, decirle a mi madre que era gay no es una necesidad, pero así lo sentía, mis sentimientos me comían, mentía, ¡Que liberador es decir «Estoy en el bicho, mamá, llegaré tarde a casa»!, cambió el mundo para bien, siento que ayudé a mi familia a abrirse a nuevas ideas y formas de vida. ![]()
La forma en que se difundió la noticia (No estaba planeado hacerlo) fue graciosa, mi madre lo comentó a una de mis tías, ella vive en el extranjero, y a mis abuelos, y poco a poco todos se fueron enterando, y todo después de eso: Normal, sigo siendo la misma persona que conocían, sólo que ahora conocen un pequeño detalle más de mi.
El único que no sabía nada era mi padre, y es que la distancia era mucho entre nosotros, lo respeto y quiero como mi padre, pero lo veía muy poco, y parecía un poco innecesario que el lo supiera, a parte del miedo que tenía de su reacción. Ahora él lo sabe:
Mi madre se enteró de mi escape al DF (sólo bastó una mirada a mis paginas web), en una visita que hizo mi padre a mi ciudad se lo contó, y ambos charlaron conmigo. Fue extraño, tenía años que no los veía al mismo tiempo, fue en un parque cercano a mi casa, me regañaron, y lo tenía merecido. Después mi padre afirmo y reafirmó que nada cambiaría, «siempre serás mi hijo». Jamás olvidaré esa escena, yo sentado en un columpio amarillo, mis padres parados a mi lado, todo por mi bien, el mundo cambió, nuestras vidas con él.
Jornada contra la Homofobia
Como dice el titulo, se está llevando a cabo una jornada contra la homofobia en mi ciudad, que inició el día de ayer (Día internacional contra la homofobia) con una rueda de prensa en el zócalo de la ciudad, al lado de algunas figuras políticas. La verdad no tuve oportunidad de ir, quería hacerlo, igual y estoy a una edad temprana, pero quiero moverme, he aprendido.
Mi amiga Ambar es mi informante en éstas cosas, llegó a mi con la novedad de que los mandatarios los querían ocultar, cambiando la locación de la rueda de prensa, obviamente no lo lograron, necesito otros puntos de vista, no soy una persona que se interese en la política, pero ¿Qué daño les hace esto a los grandes del gobierno?.
El próximo 24 de Mayo se celebrará la 7ma marcha del Orgullo, Dignidad, y Diversidad Sexual, será la primera a la que asistiré, aún con miedo, pero iré. Pero para ir debo de tener claro algunas cosas, entre ellas:¿Cuales son nuestras demandas?; y es que muchos chicos tomarán este evento sólo como una excusa para exhibirse en las calles, en fin...
Los colores de la ciudad
Ocho treinta p.m. despertamos todos, la alarma de Mildredd sonó,
dormimos en cuarto de Drako en una litera y dos camas, yo al lado de Pau, Mildredd con Julena... Drako se paró, fue a la cocina, todos se dispersaron, empezaron a limpiar, ayudé, los muebles regresaban a su lugar, el escenario de la noche anterior se iba transformando en una casa común, pero aún me recordaban a Aztro moviéndose de forma extraña, los besos de Garu, todo el movimiento pasado... Julena y yo salimos a la tienda, me imaginaba el rostro de mi madre si viera el lugar donde me encontraba, yo mismo me sorprendía, y eso... no era nada.
Mi móvil sonó, era Garu: «¿Entonces quieres que salgamos?»
¡Claro que quería!, pero aún no sabia que hacer, si regresaría a mi casa temprano, o no. Pero ya era muy tarde para regresar temprano, así que quede con Garu para verlo en la misma estación del metro en la que Drako nos recibió.
Tras limpiar la casa, los nuevos amigo se iban despidiendo uno a uno, tal vez no volvería a verlos de nuevo. Ya pasó tiempo desde ésta aventura, seguro he olvidado detalles, lo que recuerdo es que después de eso, los restantes (Drako, Julena, Mildredd y yo) salimos a desayunar a un mercado local, aún me dolían los dientes al morder, recién me habían apretado los brackets (Uso esos metales torturadores, son brutales), Mildredd quedó sorprendida cuando en el lugar donde comimos le regalaron un taco, fue gracioso.
Regresamos al punto de partida para recoger nuestras maletas, las cuales resultaron completamente inútiles y estorbosas, sobre todo en el metro. Nos despedimos de la fabulosa madre de Drako, nos obsequió unos lapiceros (Con el escribo en mi libreta de notas), y bajamos las escaleras, llegamos a la estación del metro tras unos contratiempos.
Ahí estaba Garu, en el barandal del metro, con la mirada perdida, con una playera negra de los «Yeh yeh yeahs!». La idea desde la madrugada era ir a «Insurgentes», todos se echaron para atrás, Drako y Julena regresaron a casa, quedamos Mildredd, Garu y yo.
Mildredd regresó a en autobús, planeaba hacerlo con ella, pero se presentó la oportunidad de salir con Garu, me sentí terriblemente, pero al final eso quedo.
Treinta minutos en metro con Garu, fue divertido, hacia Insurgentes, cambiamos de línea de metro, charlábamos, y seguíamos las líneas amarillas de las estaciones del metro, le conté cuentos, cuentos significativos.
Llegamos a la rotonda de Insurgentes, demasiada gente, grandes edificios nos rodeaban, era extraño, en mi ciudad no los hay tan grandes, la mayor parte de la gente ahí eran emos, todo era genial... Pasamos a un lugar extraño, un cuarto, era como un mini, mini bar.
Fuimos a «Zona Rosa» , anteriormente en el Distrito Federal zona donde gente de buena posición solía pasar las tardes, con buenos comercios, ahora parece que es una zona exclusiva para homosexuales, con antros, no se.. . me he enterado que algunos se están cerrando...
Ese día me empecé a sentir extraño, acomplejado y tiste, en un callejón donde dos parejas se besaban me detuve y unas lágrimas rodaron y cayeron en mi camisa blanca. No se que gestos hice, pero seguro eso y mi gran maleta negra llamaron la atención de unos policías que patrullaban la zona. Se acercaron y de una forma altanera preguntaron: «¿Qué hacen, jóvenes?», tal vez pensaron que echaríamos a correr por que tomaron con una mano una macana y algo mas grande que una pistola (yo no se de armas), y siguieron: «Los vamos a registrar, ¿Qué traen ahí?, no hay droguita... », que cómico se veía el policía hablando en diminutivo, vi a Garu, se asustó, esas armas no te producían un sentimiento de calma... Tras revisarnos
bien, nos dejaron parados, y dijeron «Cuidense jóvenes, si los molestan estamos patrullando por la zona»
Ya era tarde, era hora de regresar, en la estación del metro Garu me paro, nos quedamos en la entrada, mientras veíamos a unos emos correr, seguido de unos anti-emos, seguidos de unos granaderos...
—Se que te arrepientes de lo de ayer— dijo desviando la vista.
—Mentiras, sabes que no es así, ¿quieres que te lo demuestre?
Lo tome de los brazos, le miré, y lo besé como la noche anterior.
Regresamos en el metro, a la estación de autobuses, en un parque cercano paramos a charlar. En el transcurso del día le había hecho un regalo (Una pulsera verde, y con ella una historia) y regresó el regalo desprendiéndose de una pulsera de cuentas con los colores del orgullo LGBT. «Cuidala, es mi pulsera favorita...», «No te preocupes, lo haré, te la mostraré la próxima vez que te vea»
Pagué mi boleto de autobús, y a punto de subir no se me ocurrió nada más que decir que: «Hasta luego, seguiremos en contacto», estaba a punto de darle otro beso, pero me contuve, tras subir y elegir un asiento hasta atrás otras lágrimas salieron, era extraño, sólo le había visto dos días...
Había terminado ya mi aventura, llegué a mi ciudad, ya era noche, todo se veía tan solitario... Prendí mi computador, y alguien en el mensajero saludó, era Garu...
Girando en spiral
Regularmente, Mildredd y yo no hacemos cosas estúpidas, bueno, en verdad si las hacemos, pero no de éste grado de peligro. En realidad no se ni por que lo hicimos, seguro fue esa idea en mi cabeza de «Hagamos algo diferente, o seré un patético adolescente» (No quería pensar eso, alguien me dio esa idea) .
Tenía una semana de vacaciones (Periodo de semana santa, que extraño... la escuela es laica) pase cuatro días en casa de mi padre, regresé a mi casa, y mi madre no estaba, había salido al pueblo de mis abuelos, no tenía nada que hacer...
Mildredd me llamó, y dijo: Drako (Cyber-amigo) tendrá una fiesta en su casa, vamos! Parecía una locura, pero anteriormente Drako y su amiga Julena, Mildredd y yo habíamos planeado conocernos, era algo difícil, puesto que ellos vivían muy distanciados de nosotros, ellos son de la gran ciudad, la capital. Pero con nuestros miedos y complejos decidimos tomar un autobús, e ir a la gran ciudad.
A penas sonó el despertador y mis pies ya estaban sobre el piso, con una gran maleta (Planeaba ir de la capital al pueblo de los abuelos) salí corriendo hacia el parque donde vería a Mildredd, juntos ya salimos a la central de autobuses. Las personas eran indiferentes ante nuestra presencia, pero parecía que todos sabían lo que estábamos haciendo, escapando a un futuro incierto.
Nunca me había parecido un autobús tan excitante, la rebeldía salía en forma de sudor, había poca gente, unas mujeres, y una pareja joven que regularmente decía frases llenas de «Amo» y «Dulce» llenaban nuestro escenario de escape.
Drako dijo por teléfono el lugar donde debíamos bajar del autobús, pero mi miedo evito que bajáramos del camión en el lugar correcto, me di cuenta de mi error cuando el autobús había avanzado 6 kilómetros dentro de la ciudad, bajamos en la próxima parada, una risa nerviosa salía continuamente de mi, Mildredd me reclamaba continuamente por el habernos perdido, tomamos una «micro» (innecesaria) y subimos al metro, Mildredd estaba tan emocionada por el hecho de subir al metro, que parecía en trance mientras las puertas se abrían y cerraban.
Mildredd y yo esperábamos la llegada de Drako, él dijo que iría por nosotros a una de las estaciones del metro. ¡Ya vienen!, dije, dos chicos caminaban hacía nosotros, Drako con su extraño cabello, lentes de pasta, y pantalones entubados, Julena, sus ojos hermosos.
Tal vez los cuatro esperábamos que pasara algo distinto, algo mas explosivo, pero no fue así, sólo fue una sonrisa, apretón de manos, y una expresión de «Ya estamos aquí», Drako, era tal como lo imaginaba, bueno, mentira, pero era parecido al Drako de mi mente, ha sido uno de los chicos mas agradables que he conocido, tal vez... me hubiera gustado pasar mas tiempo con él, pues a mitad de la fiesta enfermó.
Esperamos en el metro a los otros amigos de Julena y Drako, bien, esto fue extraño, uno a uno iban llegando, cada uno tan único, que me empecé a sentir tan común, mis complejos salieron a flote, incluso sentía que uno de mis ojos estaba más grande que el otro, Mildredd tenía un grado mas de nerviosismo.
¡Al metro de nuevo!, ya con todos ahí, Mildredd tan emocionada por el metro, ja ja, ya cerca de la casa de Drako tomamos una «Micro», uno sobre otro, la micro era demasiado pequeña para nosotros, noté algo mientras íbamos en camino, un chico, junto a mi miraba con atención mis pulseras con los colores de la bandera de la diversidad, pensé: «Seguro en homofóbico»
La casa de Drako; nunca la imaginé, en la planta alta, la cocina, un pasillo, la sala, con algunos adornos navideños aún. Creo que igual debo quitar los míos...
Cada quien por su lado en la casa, unos en la sala, otros en el comedor, Mildredd y yo en la cocina, junto a Julena y Pau (Una amiga, fue la primera en decir: Hola), el alcohol y los cigarrillos, la música, la verdad es que yo no suelo beber, pensaba que era demasiado para mi, pero ese día la cerveza se veía tan inofensiva que di unos tragos, recuerdo que en otras ocasiones he tomado mas alcohol, pero el hecho de no tener nada más en el estómago hizo que la bebida me hiciera girar... Cuando estoy así de ebrio puedo controlar lo que digo, sí, no doy tan mala imagen, o eso creo yo, pero decidí no tomar otro trago mas...
Un rato mas tarde, Ale, llegó diciendo algo extraño, dijo una palabra que no entendía, un regionalismo, y señalo a un chico que tímido se escondía tras un pilar, comprendí la palabra... dije: «Eso es demasiado!!, yo suelo primero hablar con ellos» (Aunque ellos sólo haya sido uno). Ese chico que horas atrás miraba mi pulsera, de cabello largo y rizado, con pantalones blancos y playera azul, con un viejo cassette colgado al cuello con una agujeta morada, se acercó, se sentó en una extensión de la cocina integral integral, ahora no recuerdo cuales fueron las primeras palabras que le dije, sólo recuerdo que le pregunté su nombre, le pregunté de donde era amigo de Drako, etc... «Era mi imaginación o ¿Me veías mucho?» preguntó, era verdad, Julena me había dicho que ese niño era de «Ambiente»... «Y ese cassette?», me pare del banco donde estaba sentado para mirarlo bien, «Es lindo»... a pocos centímetros de su rostro... yo parado con las puntas de los pies... tan cerca, no se pudo evitar aquel beso... Llegó otro chico, un gran amigo, Astro! dijo: «Mejor vallan a otro cuarto, aquí todos los están viendo»
No recuerdo cuantas horas pase con Garu, ahí, en ese cuarto con una cortina de CD's, sus besos, su piel, su soplo en mis oídos, recuerdo tan bien, a pesar de que el alcohol aún tenía cierto efecto en mi, Garu dice que muchas veces dije: «Me puedo controlar», refiriéndome a mi estado de ebriedad, la verdad, yo sólo recuerdo haberlo dicho tres veces...
Cuando Garu estaba a punto de irse (Su hermana llegó y dijo que su padre los esperaba), entró en mi una confusión, ¿Eso había sido sólo un «toca y corre»?, se despidió de un apretón de manos tras dejarme su numero telefónico y se fue... Tras esto todos los demás igual se fueron, todos se despidieron... incluso unos que no había visto entrar...
Drako enfermó del estómago, fue a su habitación, y no salió de ahí hasta la madrugada, dejándonos solos a Julena, Ale, Astro (quién charlaba con la madre de Drako sin parar), Mildredd, Pau y yo... Juntos comimos atún, oímos música... querían estar depresivos, ja ja, eso se me da regularmente... «¿Quieren que baje a alguien?» preguntó Astro, no entendía, «No, eso me da miedo», dijo Ale, ya empezaba a comprender... Astro resultó ser santero, no tengo muchos conocimientos sobre aquella religión. Se paro, bajo el volumen de la música, sin luces, silencio... Todos juntos en un sólo sillón, Astro comenzó a hablar en algún dialecto extraño, de pronto, su voz cambió: «¿Alguien quiere hacerme una pregunta?» dijo en un mal español, Julena respondió, «¿Quién eres?», un nombre extraño salió de esa voz, Astro se movía de forma anormal, encorvado, moviendo los hombros, como si aquel espíritu no acostumbrado a atarse a un cuerpo, intentaba controlar aquel peso. Yo no sabía si creer, pero algo en mi decía: Esto no es normal, creé, esto existe» Graciosamente me recordó mucho a Walimai, un personaje en un libro de Isabel Allende (La ciudad de las bestias). Yo quería creer...
Astro bajo a tres personas mas... hizo algunas limpias... no evite soltar un grito cuando Astro sin tocar a la madre de Drako logró moverla, como si tuviera un hilo invisible...
Mildredd y yo recibimos un regalo, un guerrero, simple vista es una roca con una pluma pegada, pero es algo mas... Julena afirmó que funcionaba como protector diciendo: «Cuando salimos, y estaban los anti-emos el guardián no protegió»
Todos fueron a dormir al cuarto de Drako, menos Astro y yo que nos quedamos recostados en el sillón... después nos fuimos a reunir con los otros...
A las 4:52 de la mañana sonó mi móvil con un mensaje de Garu: Que haces? no puedo dormir... espero verte, si!..
Al otro día volví a verlo...
Revolución
Últimamente siento que mi imaginación está demasiada desarrollada, o tal vez no sea eso... tal vez me distraigo demasiado rápido, el punto es que continuamente me salen alas y vuelo dentro de mi mente,
eso era agradable... ahora es molesto, he descuidado mis deberes...
El bachillerato desde el principio me pareció extraño, nada comparado con la secundaria, la gente aquí parecía tener una extraña personalidad, todos únicos, pero demostrando su ser excesivamente, mi primera amiga dentro de la escuela, a partir de que cambié de turno fue Mildredd, esa chica con extraño cabello, cuadernos de dibujos, libros por montón, que solía escuchar la misma música no convencional que yo oía, su personalidad me golpeó duro, era justo cómo quería una amiga... Pasó el tiempo, solíamos hablar mucho, en la escuela y por Internet, empecé a escribir una pequeña novela de temática gay (La cual ahora no me agrada, necesito pulir mi escritura), fue genial saber que ella era bi, sí, la amistad se reforzó cuando le dije que no tenía gusto por las chicas. Desde entonces mi mente se abrió mas, más ideas en mi cabeza, más tipos de vidas se metían en mi...
Después de eso fue una revolución, algo demasiado liberal, tal vez en exceso, ahora todo está mas calmado, o tal vez ya nos hemos acostumbrado.
De pronto, es la escuela, empezó a pasar algo extraño, empezaron a surgir spirales, Sweetness es una de esos espirales, de un día para otro nos hicimos amigos, ella es genial, graciosa, sentimental. Tal vez no debería ser así, las preferencias deben quedar a un lado, no creo que sea cruel decir esto, pero, algunos, no todos, somos amigos por esto, hey! ahora que lo pienso... eso no importa!

